4 DE JUNIO: José Luis Ortiz Nuevo y Pedro Barragán en el patio de Rosa y Pedro.


El próximo cuatro de junio, en el patio de la calle Pompeyos de Rosa y Pedro, asistiremos a las 20:30 horas a la conferencia escénica Por dos letras, a partir del texto Las mil y una historias de Pericón de Cádiz, de José Luis Ortiz Nuevo, con músicas del guitarrista flamenco Pedro Barragán.

También tendremos vino y un aperitivo.

La entrada tiene un precio de 15 euros. Plazas limitadas. Pre-reservas en luneados@gmail.com.
En el email te indicaremos la dirección exacta y la forma de pago. La reserva no se considera en firme hasta que no se realiza el pago.



Por dos letras (Las mil y una historias del Pericón) es un insólito intento -entre jondo e hilarante- de hacer teatro de vanguardia a partir de los viejos tesoros narrativos que legó el genial cantaor y filósofo flamenco que fue Juan Martínez Vilches (1901-1980), Pericón de Cádiz. Trata de recuperar un género teatral que tuvo padres surrealistas: la conferencia escénica. "Sí, esto ya lo hicieron Apollinaire, Breton y el Cabaret Voltaire. Pero la referencia es Ramón Gómez de la Serna, que practicaba el arte de la oratoria subido en un trapecio", contó Pepa Gamboa, que dirigió en 1997 la primera versión escénica.

Pericón vive lo que cuenta y sus fábulas no son artilugios literarios, sino pura y dura vida fabulada: conoció a peces que traían relojes de Ceuta a los pescadores de La Caleta en agradecimiento por haberlos soltado cuando eran pequeñitos; fue pescador de faroles fenicios encendidos y submarinos alemanes; amigo de perros que mangaban el dinero a los señoritos para irse a comprar tortas; el cantaor canino que le robaba al perro y el compinche de un pulpo que cogía con los bigotes cosas bonitas del fondo del mar para guardarlas en cuevas. El día que la muerte se le puso en la cara -sufrió una hemiplejía- Pericón tampoco se inmutó. Se miró en el espejo y, con su voz ronca y serena, dijo: Lo que es la vida. Un ojo arriba, otro abajo. Ni que fuera yo un marciano.




José Luis Ortiz Nuevo, el poeta, tiene el don de la palabra porque tiene el don del silencio y comparte la vieja convicción cabalística que nombrar las cosas es dotarlas de existencia.

-¿Quién le puso El Brujo?
-Un compañero de ese colegio de Madrid [San Juan Evangelista]. José Luis Ortiz Nuevo, el poeta. Es como un talismán.

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No siempre –casi nunca– las cosas o las personas son lo que las palabras quieren decir acerca de ellas. Así que, entre 1975 y 1987, José Luis Ortiz Nuevo (Archidona, 1948) se puso manos a la obra y se dedicó a recoger por escrito las palabras que salían por la boca de Pepe el de la Matrona, Pericón de Cádiz, Tío Gregorio Borrico de Jerez, Enrique el Cojo y Tía Anica la Periñaca. En las hemerotecas de Sevilla y La Habana (desde 1997), recoge las palabras que se han escrito sobre los orígenes del flamenco.

Y las ha dotado de existencia por escrito: Pepe el de la Matrona: Recuerdos de un cantaor sevillano (Demófilo, 1975), Las mil y una historias de Pericón de Cádiz (Demófilo, 1975; reeditado en 2008 por Barataria), Tío Gregorio Borrico de Jerez: Recuerdos de infancia y juventud (Junta de Andalucía, 1984), De las danzas y andanzas de Enrique el Cojo (Ayuntamiento de Sevilla,1984), Tía Anica la Periñaca: Yo tenía mu güena estrella (Hiperión,1987; reeditado por Barataria en 2013), Antonio Mairena: Veinticinco aniversario del concurso III Llave de Oro del Cante (Ayuntamiento de Mairena de Alcor, 1987), 77 Seguiriyas de muerte (Hiperión, 1988), ¿Se sabe algo? El flamenco en la prensa sevillana del siglo XIX (Ediciones El Carro de la Nieve, Sevilla, 1990; reeditado por Libros con Duende), Alegato contra la pureza (Libros PM, 1996; reeditado en 2010 por Barataria), La rabia del placer. El nacimiento cubano del tango y su desembarco en España (1823-1923) (junto a Faustino Núñez, Diputación de Sevilla, 1999), Coplas Flamencas del siglo XX (Signatura, 2001), Érase una vez una ciudad... (2004), Ritos de Júbilo (2005). La Valiente. Obra y vida de Trinidad Huertas, La Cuenca. (Málaga, 1857-La Habana, 1890) (junto a Ángeles Cruzado y Kiko Mora; Libros con Duende, 2016).

También en el escenario, la palabra en acción: Cantando la pena, la pena se olvida (1986), Los últimos de la fiesta (1987), Danza de amor y luna (1989), Mediterraneo (1992), Cuatro voces de Lebrija (2004), Sevilla: concierto flamenco a su memoria (2004), Por dos letras, basada en las memorias de Pericón de Cádiz (1997, con este trabajo inició su carrera como interprete de su propia obra), ¡Ábrase la tierra! (20016).

En compañía de otros, funda en 1980 la Bienal de Flamenco de Sevilla -que dirige durante 15 años- y coordina el Equipo Redactor de la Memoria para la Declaración del Flamenco como Patrimonio Oral de la Humanidad (2003-2004).

Yo sé, que me lo dijo a mi un día, que a él lo que más le hubiera gustaó es saber bailar y cantar. No sabrá, si él lo dice, pero yo, cuando le he visto en el escenario me parecía que sin bailar estaba bailando y que, sin cantar, también cantaba. Y eso no se pué explicar y el que lo ve lo ve y otros lo están viendo y no se enteran: las cosas que pasan.

Antonio Donaire sobre José Luis Ortiz Nuevo.




Pedro Barragán (Barcelona, 1979) estudia guitarra flamenca en el Conservatorio Superior del Liceo de Barcelona, teniendo como maestro a Manuel Granados. También recibe formación de maestros como Juan Habichuela, Miguel Ángel Cortés, Manolo Franco, Niño Pura, Eduardo Rebollar, Gerardo Núñez o Rafael Riqueni, algunos de ellos en la Fundación Cristina Heeren, donde cursó estudios y actualmente trabaja como profesor auxiliar en las clases de José de la Tomasa, Esperanza Fernández, Milagros Mengibar, Carmen Ledesma y Rafael Campallo. Actualmente reside en Sevilla y ha desarrollado su carrera profesional junto a cantaores y bailaores consagrados (Chano Lobato, Fernando de la Morena, Nano de Jerez) así como a jóvenes promesas (Gema Caballero, Yassaray Rodríguez, Javier Rivera, Antonio Fernández) Algunos festivales, eventos o escenario en los que ha participado: Festival Flamenco de Nou Barris (Barcelona), Festival 30 Nits (Sabadell), Peña Flamenca la Platería (Granada), Festival de la Unión (Murcia), Sala Joaquín Turina (Sevilla), Flamenco en France (París), Teatro Komedia (Brighton).



Juan Martínez Vílchez, Pericón de Cádiz, nació el 20 de setiembre de 1901 y le tocaron, como a todos los hombres, malos tiempos en que vivir.

Dos cosas tiene el flamenco, se cansó de decir Pericón, medía y compás. Si no conoces la medía de los cantes y su compás mal futuro tendrás como cantaor
.
Pericón fue al colegio tres o cuatro años, nunca supo ni firmar. Sin embargo, aquel niño aprendió por las calles de Cádiz a engañar al hambre (la canina), a cantar y a fabular.

Hay que aclarar con toda urgencia que, en un hombre como el que nos ocupa, imaginar no es nunca o casi nunca mentir. Jorge Luis Borges ha sugerido más de una vez la imposibilidad de diferenciar tajantemente la literatura realista de la literatura fantástica, ya que nada puede haber más fantástico, inesperado e inesperable que la vida misma, y que todo cuanto nos transita por la cabeza, el corazón o el sentimiento también forma parte de la vida, puesto que lo forma de la nuestra.

Fernando Quiñones sobre Pericón de Cádiz.

Pericón supo del cante en los cuartos y padeció los caprichos de quienes corriendose una juerga, sumaban a ella cantaores, tocaores y en algunos casos hasta bailaoras. Estamos a principios del siglo XX, no había otra forma que de conocer el cante que escuchándolo directamente. Seguidor de la escuela de Enrique el Mellizo, interpretó magistralmente los cantes de Cádiz. Conoció la vida en los cafés cantantes y ventas de aquel tiempo y participó en los espectáculos de lo que se dio en llamar la Opera Flamenca junto a Pepe Marchena. En 1936 compitió en el concurso del Circo Price ganando el premio por siguiriyas y soleares.

Al concluir la guerra formó parte del espectáculo "Las calles de Cadiz" junto a la Niña de los Peines, Pepe Pinto, Niño Ricardo, Conchita Piquer y otros grandes de la época. Compañía con la que recorrió toda España. A partir del año 1952 residió en Madrid, donde volvió a vivir las juergas con señoritos y aristócratas y se sumó a la vida flamenca de los tablaos. Todos los días, durante trece años, estuvo cantando en el tablao Zambra.

Conoció, a partir de los años sesenta, la revalorización y dignificación que comienza a hacerse del flamenco en diferentes círculos de intelectuales y artistas. De su obra en discos hay que destacar su participación en la histórica antología de la firma Hispavox de los años sesenta.
Viste siempre de negro, como vestía la nobleza española en los tiempos de los Austrias. Lleva camisa de chorreras y zapato de tacón alto. En su atuendo muestra arcaismo, señorío y un cierto dejo sacerdotal. Se mueve lento y parsimonioso, y al moverse deja ver sus asomos de camisa en los puños. No hay compostura como la suya . Su gravedad es tal que unicamente al sentarse advertimos que es grueso. Tiene los ojos claros, impasible, semientornados, y aunque le llamen 'Arsa Pericón', no mueve la cabeza, no gira el cuerpo, mueve los ojos solamente. Parece un buda.

Canta hierático, quietísimo y garboso, como si no moviera un solo músculo de la cara. Aún en su mismo silencio hay sorna. Tiene algo de ritual, pero condescendiente, y mueve las manos de una manera tan precisa que nos encanta y nos alegra verle sacar el pañuelo. Cuando se sienta, se sienta completamente bien, igual que el agua llena el vaso. "Arsa, Pericón", y entonces, al levantar el brazo para cantar, deja la mano quieta y alta como si le doliera. Tiene un brillo perlado en la piel y el sudor no le moja la cara. De cante en cante pestañea. Este es su único movimiento.

Luis Rosales sobre Pericón de Cádiz.



 

Empezamos hace ya un tiempo, en el año 2009. La idea, la copiamos: Live in the living. Conciertos que se celebran en salones de casas. Simple y elegante como un teorema. Y le hemos añadido lo que hemos podido. Vivimos en Córdoba, la ciudad del aza(ha)r, así que cambiamos salones por las terrazas y las azoteas de los amigos. Y como hay que definir una cadencia, nuestra pequeña rutina, pues nos reunimos cuando haya luna llena. Tú ya sabes: La luna se puede tomar a cucharadas o como una cápsula cada dos horas... Mucho después se nos ocurrió que queríamos hacer otras cosas. Así nació el Departamento de Cosas. Y aquí estamos, bienvenido.

Ésto es lo que han dicho de nosotros [click]

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